Este verano pudimos disfrutar de la maravillosa isla de Formentera. Aunque fue un viaje muy corto de apenas tres días, conocimos esta isla balear a fondo y exprimimos la experiencia. Nos enamoramos de playa de Migjorn, disfrutamos en Platja de ses Illetes y, sobre todo, nos quedamos con los espectaculares atardeceres como el de Es Pujol.
Nuestro viaje apuntaba a su fin y en este reportaje les contamos como nos despedimos de Formentera. Decidimos comenzar nuestro último día en la isla en Sant Francesc, un pueblo marinero muy acogedor lleno rincones, tiendas y locales con mucho encanto. Uno de los más singulares es ‘Big Store’, una cafetería variopinta donde nada más entrar pareces que estás en Italia, tanto que de entrada te hablan directamente en italiano. El café es muy bueno y allí puedes elegir cualquier fruta para que el dueño de la cafetería, Mario Losio, te haga un zumo sobre la marcha.
Tras un baño en Cala Saona (imagen superior), nos dirigimos otra vez a la playa de Ses Illetes a picar algo en un restaurante muy famoso en Formentera: Es Molí de Sal. Situado a pocos metros del mar, este local presume de tener unas vistas espectaculares a las dos mejores playas de Formentera: playa de Illetas y playa de Es Cavall d´En Borràs.
Lo que más nos gustó de Es Molí de Sal es su terraza donde podrán tomarse algo antes o después de comer o ver la puesta de sol.
Después de comer fuimos con el coche a la parte más alta de la isla de Formentera hasta el Faro de la Mola. Está situado al filo de un acantilado y en uno de los puntos más elevados de Formentera. Las vistas son espectaculares por lo que es un lugar totalmente recomedable para los amantes de la naturaleza y los apasionados por la fotografía.
Este faro es conocido como «El faro de Julio Verne«. El escritor francés lo mencionó en una de sus novelas de viajes y ciencia ficción: Hector Servadac. En homenaje al escritor, hay una placa en el faro en señal de agradecimiento.
En nuestra visita al faro paramos en El Pilar de La Mola, un pequeño pueblo muy conocido por su mercadillo artesanal de clara influencia influencia hippie. Se realiza todos los miércoles y domingos de 16.00 a 21.00 horas entre junio y octubre. Podrán encontrar todo tipo de objetos artesanales así como disfrutar de las actuaciones de artistas callejeros y músicos.
Ya por la noche y con el recuerdo de Es Molí de Sal. fijo en nuestra mente decidimos volver a cenar al restaurante. Es un sitio en el que se come muy bien y, aunque no es barato, solo cenar pronto con esa luz del atardecer merece la pena.
La carta de Es Molí de Sal es increíble. Les recomendamos probar el tartar de atún, el carpaccio de gamba roja de Formentera, el pescado del día a la sal y, como no puede faltar en una buena cena, el postre. Nos encantó el flan de caramelo y el pastel de chocolate con helado de menta. ¡Volveremos!
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